rock como promesa de un tiempo mejor

Robert Hilburn es un militante y un apóstol del rock. Periodista de “Los Angeles Times”  por casualidad, ha vivido -relatado y disfrutado- parte de la historia de la música popular de la segunda mitad del siglo XX y  de la nueva centuria.

Para alegría del respetable, en 2009, publicó una especie de memorias -“Corn Flakes with John Lennon”, traducidas al castellano el año pasado por la editorial Turner, con el título -obvio- “Desayuno con John Lennon y otras crónicas para la historia del rock””.

Su lectura -también obvio- es indispensable para aquellos que creemos en la ciencia, en las mujeres guapas y en la necesidad de la música para sobrevivir en este mundo de pecadores de la pradera.

En el libro, el lector puede comprobar que hay vidas excitantes que despiertan envidia corrosiva. Tener acceso a los dioses del rock es, como poco, un trabajo por el que muchos pagaríamos.Y mucho, sobre todo cuando estás con los grandes.

¿Cómo es posible que Dylan te pregunte sobre el resultado del concierto en Tel Aviv? ¿Qué pasa cuando al Boss le aconsejas sobre el orden de canciones en un directo? ¿Qué  ¡carajo! te dijo Elvis el día que el coronel se despistó con una tragaperras en las Vegas?  Y, así, un sinfín de anécdotas que Hilburn las cuenta con desparpajo y buena pluma.

Sin duda, las mejores  historias (soy fan) están relacionadas con John Lennon, tanto durante su etapa del “fin de semana perdido” como la de los secretos de la barrita de chocolate antes de ser asesinado.

Al margen, hay otros encuentros míticos con Janis Joplin, Johnny Cash o Kurt Cobain; todos contados desde primera línea de fuego, con respeto, intensidad y buen rollo. Ello no impide que dedique un estupendo capítulo a “Algunos artistas superficiales” o exponga una serie de citas de músicos que reflejan parte de la estupidez de bisnes musical.

Bien, en algún momento, puede ser empalagoso, demasiado amigo de sus amigos, y un ejemplo más de que Bono -sí, el de U2- está muy bien conectado. Todo esto es cierto y los párrafos sobre el profundo sur, las plantaciones y la gente de color -se echa de menos un contacto más directo- pueden ser un poco pesados. Bien.

Sin embargo, la defensa de la simplicidad frente a la simpleza en el mundo pop, el apoyo a la diversidad y el riesgo personal y, sobre todo, la convicción de que la música nos hace mejores personas, colocan al libro de Hilburn en el cajon de la mesilla de noche de aquellos moteles soñados de la ruta 66.

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2 comentarios

Archivado bajo Captain Gomez, literatura, música

2 Respuestas a “rock como promesa de un tiempo mejor

  1. Tomo nota, pintan bastos!

  2. captain gomez

    ¿Pintan bastos? Explica, cuenta y rock.

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