Archivo mensual: enero 2012

5.273.600

Cinco millones doscientos setenta y tres mil seiscientos.

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poco tuit en el Gobierno

Se ha cumplido ya un mes del primer Ejecutivo del presidente Mariano Rajoy. Un período lleno de actividad, decisiones y nuevos talantes. El primer Gobierno de España -se sigue llamando así- de la nueva era popular cuenta con 13 ministros de los cuales sólo siete tienen cuentan en twitter.

Además de ellos, el equipo del presidente mantiene desde hace meses una cuenta activa con el nombre “@marianorajoy”, que se actualiza con normalidad, responde a preguntas interesadas y ya tuvo más seguidores que Rubalcaba -@Rubalcaba- en la campaña electoral.

Poca pólvora

Sin embargo, salvo el presidente y el ministro de Industria -el Aznar de joven, el canario José Manuel Soria, -, los ministros tienen twitter “para hacer bulto”; es decir, mola tener una dirección microblogging, con tu foto y un titular en la prensa que te da un punto moderno e integrado en las nuevas tecnologías.  Otra cosa es usarlo.

Un mes después de su llegada al Gobierno, los ministros de Fomento (@anapastorPP), de Interior (@jorggefdezpp), y de Exteriores (@garciamargallo) no han comunicado nada en este año 2012. Algún comentario sobre la Navidad o la emoción de conseguir el cargo y sanseacabó.

La titular de Trabajo, Fátima Bañes García  (@fatimabanez), tampoco tiene mucha actividad ni seguidores -4.014-; por no hablar por el locuaz ministro de Educación y Cultura – José Ignacio Wert @Jiwert- que sigue a 21tipos y enlaza tuit con artículos suyos en el periódico La Razón.

Además de Soria, Soraya relata sin interactuar sus actividades en Palacio y un día cuenta que tiene una reunión con los delegados del Gobierno o lamenta la muerte de Fraga. Es activa pero fría, tiene -a día de hoy- 32.371 seguidores y sigue a casi 600.  Es, sin duda, una chica aplicada que mantiene el ritmo que impone el jefe y, al menos, su equipo mueve la cuenta con cierta actividad.

Después están los segundas filas del Gobierno, los directores generales y otros bichos raros del organigrama de la Administración. Poco a poco los iremos conociendo. De momento estamos viendo a muchos ministros sin twitter o dejando morir su perfil; veremos si los miembros del primer Gobierno Rajoy abandonan la red o tienen interés por dar la batalla en las redes sociales. Es una oportunidad para conectar con la gente y seguir siendo humano. Pese a ello, a día de hoy, parece un arma de la imagen y poco más.

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Capitán América contra SOPA

Este es el aspecto que presenta hoy la página de acceso a WordPress, la compañía norteamericana que acoge y que sirve de plataforma de este blog.

Este no es diseño original; es una protesta contra la ley SOPA, un proyecto legislativo de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que pretende combartir la piratería online y el tráfico ilegal en red de los contenidos con derechos de autor.

Sin embargo, las buenas intenciones del proyecto no van al cielo. Según sus críticos, SOPA pone el manos del Departamento de Justicia la libertad en internet, ya que permite el bloqueo judicial de acceso a webs, penalización del trato comercial con esas páginas y la criminalización del enlace libre entre sitios.

Además de WordPress, el apagón está siendo secundado por numerosas webs norteamericanas. Sin duda, la palma se la lleva Wikipedia que ha cerrado la versión estadounidense de su popular enciclopedia.

Google, por su parte, no secunda la huelga pero en la página de inicio de su edición USA enlaza con una protesta para frenar la ley “que censura la red“.

Muchos nos preguntamos por el paralelismo entre la Sopa y la Sinde. Al margen de que las dos leyes empiezan por S,  la principal conclusión es que, mientras en EEUU se debate el proyecto con encendidas protestas –incluso Obama– en defensa de la libertad de expresión y se busca el consenso, en España,  las presiones de la Casa Blanca impulsaron definitivamente la aprobación de nuestra querida ley antipiratería. Es lo que tiene jugar en segunda y con cuatro tuiteros.

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se va la Caballería

Si vives o pasas por Madrid esta semana tienes la última oportunidad para disfrutar de una sorprendente exposición: La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945″.

Se trata del gran éxito de la temporada del espacio cultural La Casa Encendida y, sin duda, es una de las gratas sorpresas del año Dual Rusia-España.

La muestra presenta por primera vez un recorrido completo de un período mal conocido en España: un viaje por el arte soviético desde la revolución – muy ligado a las vanguardias- hasta la sumisión y destrucción creativa bajo la bota de Stalin.

La travesía incluye imprescindibles cuadros  de Malévich, Kandinsky y Deineke (también en la Fundación Juan March) pero no se queda aquí; cartelería, propaganda política, dibujos de Rodchenko, maquetas, teatro, literatura, música, revistas, libros…y todo tipo de objetos, nos permiten tener una visión global de aquella historia y de aquel mundo.

El orden de la visita, además de plantear un  discurso histórico, está cargado de sorpresas. Desde emisiones cinematográficas donde aparece un Lenin momificado a bustos blancos de Stalin -que dan miedo-, o desde objetos musicales de aplicación científica o escenarios teatrales de vanguardia, “La Caballería Roja” no defrauda.

Sí, en cambio, inquieta. El traslado hacia el realismo socialista que nos presenta esta exposición nos apabulla y desconcierta. Y nos trae recuerdos lejanos. Vuelve a la memoria ese arte obligado a producir los emblemas de la propaganda política del Estado, un trabajo artístico donde el comunismo soviético y los fascismos europeos tuvieron algo más que coincidencias.

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yo era heavy metal (1)

¿Sabéis? Nunca he tenido el pelo largo. Así empieza el imprescindible libro “Fargo Rock City. Una odisea metalera en la Dakota del Norte Rural”, escrito por el activista cultural -periodista gafapasta- Chuck Klosterman, y publicado aquí y en castellano a finales de 2011 por Es Pop Ediciones.

Quería roquear.Para mí el rock lo era todo. Como adolescente blanco y flacucho criado en una granja familiar de Dakota del Norte, parecía ser la respuesta a todos los problemas que creía tener. Sí, es real, esto lo dice el autor en el inicio del libro, probablemente, la nueva biblia para aquellos que vivieron el  auge del heavy metal de los ochenta y, ahora, solo les quedan borrosos recuerdos inconfesables y una barriguita cervecera. Entra vídeo.

Aún puedo recordar perfectamente la mañana en la que fui captado para el culto del heavy metal. Así se expresa Klosterman para describir lo que supuso Möntley Crüe en su vida campestre rodeado de vacas. Y durante 300 sabrosas páginas más, nos relata el hechizo de un joven de la América rural atrapado por el más peluquero y rotundo Hair Metal de los ochenta.

Sin complejos, habla de su experiencia personal y adolescente con elementos como Van Halen, de metáforas andantes como Kiss o, simplemente, hace psicología social para decir cosas que todos pensamos: “la mayoría de los tipos que escuchaban a Iron Maiden en los ochenta no follaban demasiado a menudo”. Eso sí, dedica amplio capitulo y ensayo con Guns N’Roses. Con hundimiento incluido.

Pese a que el retrato, en general, no se ajusta mucho al gusto europeo -el cardado no ha sido nuestro fuerte-, si recoge verdades como puños del tipo –nuestra cultura está fascinada por el fracaso público-. Además, pone fecha de clausura al heavy metal -del bueno- con la aparición de Nirvana y el suicidio de Cobain –única cosa genial que le paso a la música en los noventa-.

También incluye listado de discos imprescindibles de la época y un pequeño análisis de las nuevas hornadas metaleras. Advertimos: no gustará a los fans de Metallica, a los modernos que borraron sus referencias heavies de su discografía y a los calvos con poca acidez intelectual. (A la espera de Mastodon, continuará)

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