Archivo mensual: octubre 2012

diez canciones para bailar en la noche de los muertos

No hay que remontarse al Réquiem de Mozart para encontrar lazos en común entre la música y la muerte.  Ambas siempre han estado muy unidas desde el principio de la historia. El universo pop está poblado de canciones en castellano para recordar a los difuntos. Recomendamos 10 melodías para “morirse” cantando.

1. Bailaré sobre tu tumba (1985).- Canción que da título al cuarto disco del grupo gallego Siniestro Total y que nunca falta en una fiesta de Halloween de este lado del Atlántico. Julián Hernández promueve el crimen musical y se supera como letrista: “Te degollaré con un disco afilado/ de los Rolling Stones o los Shadows/ Te tragarás la colección de casettes/ de las Shan-Gri-Las o de las Ronettes”. La banda incorpora por fin a Javier Soto que, con los teclados, crea un riff para recordar bajo tierra. Los coros del estribillo, “Ua Chuchué, Ua Chuchuá”, no invocan al diablo.

2. Mi novio es un zombi (1989).-  Alaska y Dinarama cierran su carrera con esta canción compuesta por los Vegetales, grupo paralelo del bajista Nacho Canut. La banda, que había abrazado en el inicio de su carrera una cierta cultura Dark, se anticipa a la edulcorada película “Ghost” de Patrick Swayze,  y habla de la relación de un muerto viviente que viene de otro mundo para estar con su pareja –en el filme era Demi Moore- Después llegará Mario Vaquerizo y las series de TV con caminantes podridos.

3. La llorona (1994).- Uno de los grupos de rock más grandes de México, Caifanes, se atreve con la leyenda y crean un versión propia de esa alma en pena que acongoja América Latina. Antes,  Chavela Vargas, Joan Baez o Raphael, interpretaron el lamento. Es solo una muestra. En fiestas de Muertos, la cultura mexicana no tiene competencia.

4. No es serio este cementerio (1987).- Cuarto single del álbum “Entre el cielo y el suelo”, de Mecano. Ana Torroja, la cantante, juega con un fondo musical de marcha fúnebre y recita al final la frase latina “Finis gloriae mundi homini”(El final de la gloria del mundo del hombre). La intriga y el misterio se pierden cuando se visiona el vídeo clip ambientado en un desguace de coches. Los ochenta en España tenían esas cosas.

5. El muerto vivo (1967).- Compuesta por el colombiano Guillermo González Arenas, cuenta una historia real de un hombre que le dieron por muerto en el departamento de Antioquía y “estaba de parranda”. El gran artista cubano Rolando Laserie, el Guapachoso,  fue de uno de sus interpretes más destacados.. La canción fue recuperada por Peret y adoptada por toda la rumba catalana. Ahora, Serrat y Sabina se la llevaron “de cañas” en su gira de Pájaros y Titanic. Chevere, chévere, chévere…

6. Te amo tanto (1995).- La necrofilia tiene en esta canción de los chilenos Javiera y los Imposibles su hueco musical. De su exitoso álbum “Corte en trámite”, que contiene también “Humedad”, “Tumba sin flores” y “Autopsia”, no se podía esperar otra cosa. Además, en esta línea, enlaza con otros temas pop del país andino como “Olor a gas” de Los Tres o “Olas Gigantes” de Denver.

7.  Dame Veneno (1976) .- Primer y rotundo éxito de Los Chunguitos, el trío de hermanos vallecanos, nacidos de Extremadura (España), que mezcló rumba gitana y canción melódica para mayor gloria del extrarradio postindustrial. La canción, producida por el Dúo Dinámico, vendió 50.000 ejemplares y abrió la época del Seat 124, los perros callejeros y el “Nonaino”. 20 años después, sus hermanas, Azúcar Moreno, nos dieron esperanza con “Sólo se vive una vez”.

8. Rascayú (1943) .- Nadie se pone de acuerdo para encontrar el origen de esta canción de enterrador que fue prohibida, temporalmente, en España por el franquismo – “cuando mueras ¿qué harás tú?- y que popularizó el mallorquín Bonet de San Pedro. Paco Clavel, Jorge Ilegal, Fangoria o cualquier orquesta de feria han vibrado interpretando esta oda a los esqueletos rebeldes.

9. Requiem (1998).- El mundo del heavy metal en español ha rondado siempre cerca del lado oscuro. Los madrileños Mago de Oz incluyeron este tema en su álbum “La leyenda de la Mancha”, un trabajo conceptual basado en  el Quijote de Cervantes. Solos de guitarra, melenas al viento y voz casi en falsete para mayor gloria de un hidalgo con camiseta de AC/DC.

10. Hoy no le temo a la muerte (2006) .- Los argentinos de La Portuaria junto al ex Talking Heads David Byrne nos dan punto y final optimista a este repaso arbitrario de algunas de  las canciones fúnebres del pop en español. Muchas habrán quedado en el tintero y, cada uno, puede hacer su lista (No se olviden de Camilo Sesto). Ausencias aparte no busquen en esta crónica mensajes del más allá o cábalas de ultratumba; se trata, simplemente, de poner una sonrisa musical a la fiesta de los difuntos

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el paro en España supera el 25 %

5.778.100 parados…

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el irresistible ascenso de la música nórdica

Concluye esta semana en Madrid la tercera edición de Días Nórdicos, un festival multidisciplinar de la cultura de los países del frío. El trip hop del sueco Jay Jay Johanson clausura hoy un evento que confirma el poder musical del norte de Europa.

Según el organizador de las jornadas, Rubén Scaramuzzino, se ha multiplicado la presencia de público en esta cita anual en la que se ha podido disfrutar, entre otros, del nuevo pop sueco de Lilla Sällskapet, de los daneses Turboweekend y del mismísimo Teitur, un popular cantautor de las lejanas Islas Feroe sin disco publicado en España.

Con este éxito bajo el brazo, Rubén anuncia que -“si todo sale bien, cruzo los dedos”- Días Nórdicos también se celebrará en el segundo semestre de 2013 en cuatro capitales del cono sur americano: Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile y Sao Paulo.

Noticias como esta confirman que no hay que remontarse a ABBA o a las albóndigas de IKEA, para darse cuenta de la potencia cultural de países tan remotos del sol como Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca e Islandia.

Datos para corroborarlo sobran. Según la embajada sueca en Madrid, la industria musical del país tuvo un volumen de negocio de seis mil millones de coronas en 2010 y, mientras el sector en el resto del mundo agoniza, ese mismo año la facturación “sonora” aumentó un 10,2 %. No olvidemos, mortales hijos de Thor, que estamos hablando de la tierra de los creadores de Spotify.

Con los números y compases, además, no hay mucha mitología. El reino de Suecia, que, por cierto, ganó este año su quinto festival de Eurovisión con el tema “Euphoria”, de la cantante Loreen, se ha convertido en uno de los mayores exportadores de música por detrás de EEUU y el Reino Unido.

En las listas de éxitos de los últimos treinta años siempre aparece un artista que canta en inglés pero de lengua de origen escandinavo. No es un concurso pero podemos mencionar a Roxette, Ace of Base, The Cardigans, Europe -sí, los del tiroriro-, Swedish House Mafia o The Hives, y eso sin tirar mucho de comodín del público.

En la escena independiente la oferta ya es inabarcable y muy influyente. Repasando la agenda de conciertos de toda España y sumando el cartel de Días Nórdicos, podemos hablar de una invasión vikinga.

Hace unos días, Madrid y Barcelona contemplaron a Royal Republic, una de las bandas punk rock de mayor proyección sobre el continente. Solo este fin de semana en Madrid, hay dos propuestas de cariz muy diferente: Bonafide – de la generosa cosecha metalera escandinava – y Amanda Mair, la novísima sensación del pop sueco.

Esta última artista de 19 años viene de la mano de Fikasound, una promotora madrileña, surgida de un viaje Erasmus a Suecia, que se dedica desde 2006 a traer joyas de la corona para disfrute de público hispano.

“Promovemos música independiente, sobre todo grupos pop –Club 8-, propuestas preciosistas como Jenny Hval o Monkey Cup Dress o, incluso, estilos post rock tipo Jeniferever o Audrey. Nuestras motivaciones: nos engancha su música”, aclara Patricia de Fikasound, mientras recuerda que, ya en 2009, crearon un puente aéreo y consiguieron montar en Goteborg un Spanish Independent Festival.

Sobre el ascenso de la influencia del norte, Patricia destaca que en aquellos países “la música es casi un deporte nacional” y que, con las nuevas tecnologías “tenemos más fácil acceso” a bandas que ya estaban allí.

Para Scaramezzuno, que es también el alma de la revista Zona de Obras, el éxito musical está relacionado con la motivación de la creatividad desde muy pequeños. “Si un chaval dice que quiere ser músico, no se entiende que quiere ser vago”, dice rotundo.

El organizador de los Días Nórdicos señala que la educación es fundamental y que algunos artistas que trae a España “han pasado por la música clásica, por la contemporánea y, al final, recaen en el rock con una formación completa”.

Así pasa que, por ejemplo, Suecia es el país que tiene más coros per cápita del mundo o que Islandia – con tantos habitantes como la ciudad de Valladolid-, cuente con centenares de bandas y dos iconos musicales mundiales: Sigur Rós y Björk.

Ahora, que también está de moda la novela negra escandinava, quizá sea el momento de aplicar líneas de investigación policiales para averiguar la clave de esta invasión.

La dieta de patatas, salmón y arenques puede ser una pista pero, como siempre, hay que seguir el hilo del dinero para encontrar al culpable. Sin ir más lejos, los datos presupuestarios: la asignación sueca de Cultura para 2013 aumenta un 2,8 % con respecto al 2012. No rasquen el hielo, la música no surge del frío.

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Un día sin medios

Por Alberto Gómez (Tribuna Niusblog)

Ya hemos perdido la cuenta. El Mundo, EFE, Adn, la SER, Público… Y unos cuantos más que cuesta recordar. Y unos cuantos más que llegarán. Seguro. Porque a casi nadie le importa. Aunque en público todos se llenen la boca con expresiones que nos sabemos de memoria, en el fondo sabemos que les da igual. Que les damos igual.

Que les da igual que el periodismo esté desapareciendo. Que se esté empobreciendo. Que lo estemos condenando. Por eso miran para otro lado.

Pero ahora imaginemos por un momento un día sin medios. A todos esos que nos acusan de que reproducimos los mensajes que nos llegan de partidos o entidades. A aquellos que creen que no vale la pena pagar por 64 páginas. A los que creen que solo hay publicidad o manipulación. A todos les planteo un día sin medios.

Y entonces no sabrán si finalmente hay huelga o no de trenes. No leerán la crónica del partido que no pudieron ver. No sabrán en qué se gastan el dinero nuestros políticos. Ni podrán imaginar exposiciones lejanas porque tampoco habrá fotos. Nadie se emocionará con el relato de un atentado, de un accidente en el que hubo sobrevivientes o del hallazgo de una persona al que su familia daba por perdido para siempre. E irán más desorientados al cine porque tampoco habrá críticas.

En el coche nadie los ayudará a distraerse o a evitar la autopista más colapsada. Que se olviden de reírse con esas viejecitas encantadoras que salen en la tele poniéndole buena cara al mal tiempo. Y si el día sin medios cae en 22 de diciembre, no habrá quién llore ni con los niños de San Ildefonso ni con la gente humilde que no se cree que les haya tocado la lotería.

Porque hacemos un trabajo mejorable. Porque nos falta autocrítica y nos sobra ego. Porque abusamos de imágenes violentas y cantamos a la hora de seleccionar la información política y deportiva. Porque se lo hemos puesto fácil a más de uno para que se aburra de comprar el diario o para que deje de encender la tele o la radio.

Pero los hay que trabajan de manera decente. Cada día es fácil dar con tipos que logran elaborar dosis de información de la buena. Rigurosa y acertada. Por eso vale la pena indignarse con tanto ERE, tanto cierre, tanto becario explotado y tantas facturas sin pagar. Por eso vale la pena seguir pensando en un mundo con periodistas.

Un día sin medios sería un día muy triste. Créannos.

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música gallega y vasca para electores en jornada de reflexión

Gallegos y vascos eligen sus parlamentos autonómicos este domingo. Al calor del autogobierno, han surgido numerosas bandas que exportan un estilo propio, una lengua autóctona y una forma singular de expresión musical.

Ya queda lejos la movida viguesa de los ochenta, el Donosti Sound o la explosión del rock radical vasco, pero el poso que dejaron estos movimientos musicales ha contagiado a toda la sociedad.

Ejemplo de ello se encuentra en los principales candidatos vascos. Revisando sus webs de campaña podemos encontrarnos a un Patxi López, melómano, que confiesa tener más de 8.000 CD’s y vinilos; a un Iñigo Urkullu, coleccionista de instrumentos musicales de viento, o a un Antonio Basagoiti cuyo lema en su blog es “Más allá de una política pop”.

También se dice que fue el propio candidato popular a la Xunta gallega, Alberto Núñez Feijóo, quien propuso al grupo pop ferrolano Los Limones que compusieran el himno de campaña de 2009 – “Chegou o momento” (Llegó el momento)- y el actual “Veña, Galicia” (Venga, Galicia).

Al margen de aficiones personales de políticos a tiempo completo, la escena de la música independiente en ambas comunidades históricas disfruta de muy buena salud.

En el País Vasco, el euskera sirve de eje sonoro y su impacto cruza el río Ebro. Los guipuzcoanos Lisabö son la punta de lanza. Su disco “Animalia Lotsatuen Putzua” fue elegido uno de los mejores del año 2011 por la prensa especializada y su rotundo directo hardcore ha visitado todas las plazas peninsulares con éxito de crítica y público.

En el propio circuito euskaldun, se multiplican las bandas de rock como los veteranos Pattata Sendaezinak, los navarros Berri Txarrat o los duros Mutürbeltzla.

Uno de los padres de todo esto es el ex Kortatu y ex Negu Gorriak, el irundarra Fermín Muguruza, que ahora se encuentra en plena promoción de “Zuloak“, un documental que recoge la historia del combativo grupo de rock femenino que da título al filme.

No quita que, en un estilo más indie pop, destaquen bandas que cantan en inglés como los reconocidísimos Delorean (léase Pitchfork o The Guardian), los bailongos We Are Standard (los chicos de la fotografía superior) o los novísimos Wilhem and the Dancing Animals que este sábado presentan disco en la Azkona de Bilbao.

La lluvia, el chirimiri del norte, nos conecta con el extremo más occidental de la península. Galicia, sitio distinto como proclamaba el actual director de la SGAE, Antón Reixa, es también una generosa jungla de diversidad musical. Gaitas eléctricas, estajanovistas del noise y guerras de orquestas –París de Noia versus Panorama– conviven en un país que ha superado los tópicos y que derrocha muy buen ritmo.

Consolidados ya en la escena y cantando en castellano, destacan Triángulo de Amor Bizarro (TAB), Novedades Carminha, Disco Las Palmeras! y Eladio y los Seres Queridos, cada uno con personalidad musical y “cousas novas que contar”.

El caso de TAB es cuando menos sorprendente. Su último disco “Año Santo“, publicado en 2010, agotó su edición vinilo, fue elegido uno de los grandes del año y les ha permitido seguir girando por todo el mundo sin complejos.

La semana que viene, por ejemplo, tocarán en el Festival de Albacete Abycine con un “set único con imágenes de la filmografía de Alejandro Jodorowsky y con canciones compuestas para la ocasión”. Sin duda, gente distinta.

En lengua gallega, se agrupan otras experiencias menos populares pero igual de innovadoras. Ataque Escampe, Dios Ke Te Crew o Fluzo, cada uno a su manera, entroncan con las corriente musicales contemporáneas y buscan su espacio como ya hicieron en su día Os Resentidos o Heredeiros Da Cruz (estos últimos de nuevo en la carretera después de su separación en 2007).

Tras el telón de los grelos se esconden centenares de propuestas que han superado la siempre popular “Miña Terra Galega” de los ochenta. Como en el País Vasco, la vida musical de estas dos comunidades históricas, que eligen sus parlamentos el domingo, crece para adentro y se expande por todo el planeta. O casi.

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viaje sonoro a un paraíso musical perdido

Iñigo no tiene pinta de explorador al uso, tampoco tiene aire de Indiana Jones o maneras de oscuro enterrador que recupera cadáveres. Sin embargo, al frente de su discográfica independiente (Munster Records), lleva más 25 años salvando del olvido auténticas joyas del universo sonoro.

El botín es muy variado. Desde canciones pop del Irán previo a la llegada de los ayatolas, a ritmos go-go de los Yetis de Colombia, o desde la rumba del Pescailla en su “Tiritando” al ruido punkarra de los primeros Eskorbuto, nada frena a estos tipos en su labor de recuperación y exhumación musical.

Eso sí, para no perderse en este viaje hay que trazar un mapa del tesoro. El punto de partida está en Bilbao. Con 15 años, Iñigo Pastor inició su aventura con la publicación del histórico fanzine de rock “La herencia de los Munsters”.

“El fanzine se derivó en actividad discográfica. La idea surge en mi casa, con mi hermano, escuchando discos y escribiéndote con gente de Francia, Alemania…te intercambiabas información y cintas de casete. Esa idea inicial, casi artesanal, se sigue manteniendo ahora”,  aclara Iñigo desde su despacho madrileño lleno de carteles punks, montañas de discos en el suelo y algún que otro objeto de la cultura pop desperdigado.

En este sello primigenio se promociona, principalmente, la música rock, el garaje punk, hardcore y otras sonoridades afiladas.

Su labor evangelizadora no tiene límites: igual lanzan novedades como “Pesadilla Adulta” de Juanita y los Feos,  reeditan a los venezolanos Impala o venden y agotan, este mismo año  una edición de 10.000 singles en vinilo que recoge las primeras obras de los inclasificables y adorables The Cramps.

Estas investigaciones arqueológicas tienen puntos álgidos. Para Iñigo, el rescate del olvido de Los Saicos,  un grupo peruano proto-punk de los sesenta, fue uno de sus grandes descubrimientos que ha alcanzado reconocimiento internacional.

“Los Saicos hicieron algo de una manera que nadie había hecho antes, los recuperamos y, aunque cantasen en castellano, todo el mundo lo ha asimilado y ahora es un clásico de la historia del rock”, añade orgulloso.

En este segundo tramo del viaje se alcanza parte del paraíso. Así lo entiende cuando llegamos a América Latina. “La música de allí es inagotable. Hay mogollón  de música. En términos de rock de los sesenta –beat, garaje, psicodelia- un país como Perú daba 100.000 vueltas a España, tanto en producción como, en muchos casos, calidad. Allí había mucha edición local y estamos explorando esos catálogos”.

La riqueza musical del continente americano animó a Iñigo Munster a crear otro sello “Vampisoul” que, ahora, cumple 10 años, y que publica música “que no entra en el circuito rockero” y que, en algunos casos, roza la investigación antropológica.

Este espíritu, que se organiza en recopilaciones y reediciones curiosas, permite descubrir artistas olvidados de los 50, 60 y 70 que practican salsa de Puerto Rico (Moncho Leña) , boogalloo tropical (Lucho Macedo), latin soul (el renacido Joe Bataan),  afrobeat colombiano, candombe y muchas más etiquetas musicales para glotones musicales sin prejuicios y oídos ansiosos de nuevos y sabrosos placeres.

Con ediciones cuidadas que van de 1.000 a 3.000 ejemplares, Vampisoul encuentra su mercado natural fuera de España. No por ello, se olvida del legado peninsular: ya va por la tercera entrega la compilación “Sensacional Soul”, dobles CDs que rescatan a artistas que protagonizaron la fiebre del soul hispano de 1966 a 1976.

Igual sucede que, a la manera de la marca británica Ace Records,  el sello se permite el lujo de lanzar recopilatorios de cantantes femeninas españolas de los sesenta con Margarita Sierra, Encarnita Polo y Marisa Medina, entre sus banderas.

Y en esta tarea de diversificar, “clave para la supervivencia”, la última etapa del viaje nos lleva a Vinilisssimo –sí, con tres eses-, un sello dedicado a reproducciones fieles de “discos básicos” en vinilo.

“Son discos que todo el mundo debería tener en casa. Empezamos con el pop español de los sesenta –Los Brincos, Los Bravos, Los Canarios-, seguimos haciendo álbumes internacionales –Syd Barret, Buzzcocks- y  llegamos a Latinoamérica –La Barra de Chocolate, Los Mokers o Traffic Sound-“, destaca Iñigo mientras se pasea por una envidiable habitación llena de vinilos.

Tanta diversidad confirma una pasión evidente por la música. –“todos los que estamos en este proyecto, somos de tienda de discos”-. También, sugiere una manera artesanal de hacer las cosas que requiere de paciencia y de activistas para rebuscar en catálogos perdidos y alcanzar el arca de la Alianza.

Munster ya ha lanzado más 600 títulos diferentes en su larga vida y, sin apoyos institucionales, trata de ser rentable recuperando un rico y olvidado patrimonio sonoro y disparando propuestas originales.

“Creo que estamos trabajando con algo fundamental para el ser humano como es la música. Por ejemplo, es importante la industria del pan, todo el mundo come pan todos los días; pienso que, con la música, pasa un poco lo mismo”, concluye Iñigo antes de enfrascarse en otra aventura en ese proceloso océano musical que es nuestra memoria.

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Diez canciones esenciales para los no iniciados en los Beatles

Hoy viernes se cumple el 50 aniversario del lanzamiento del primer gran éxito de The Beatles: “Love Me Do”. Han pasado ya muchos años y es posible que algún lector aún no sepa o no le interese el significado y el impacto que tuvieron los cuatros fantásticos en la música popular y en la sociedad de la segunda mitad del siglo XX.

Además, siempre hay alguien que no sabe quienes fueron The Beatles y vive muy tranquilamente en 2012.

Sin embargo, si todavía, y pese a la matraca mediática, tiene ganas de saber algo de los cuatro de Liverpool, le proponemos una lista con sus diez canciones más determinantes –no más importantes, no más vendidas- de su corta y fructífera carrera.

Como en todas las listas, el criterio es arbitrario y, como en los colores, hay más de 200 canciones para elegir. Está es la apuesta:

1. Love Me Do (1962). Escrita cuando sir Paul McCartney estaba en el colegio -1958-, la canción tuvo, inicialmente, el estilo del dúo Everly Brothers hasta que John Lennon introdujo la armónica. Se grabó con tres baterías distintos pero se publicó con Ringo a las baquetas. Fue el primer éxito.

2. She Loves You (1963). Fue la canción que disparó la beatlemanía en todo el mundo. El estribillo con el Yeah! Yeah! Yeah! final invadió el planeta mientras los fabfour movían el flequillo sobre un escenario lleno de público gritón. En la España del desarrollo, multiplicó la tendencia de lo “Ye-Yé “ –anterior y de origen francés-. Era lo más moderno y no había medida: desde el Drácula yeyé al Real Madrid ye-ye con Pirri, Velázquez y Gento pero sin melenas.

3. Can´t Buy Me Love (1964). Canción determinante por su impacto visual en la película “A Hard Day ´s Night”, firme dirigido por Richard Lester y que marcó un antes y un después en el cine musical. Nadie que haya visto el metraje –en blanco y negro- puede olvidar la carrera de los Beatles perseguidos por miles de fans. Beatlemanía en estado puro en el, probablemente, primer vídeo clip de la historia.

4. Yesterday (1965) . La Wikipedia recoge más de 2.200 versiones de esta canción. También ha sido una de las más radiadas en el siglo pasado. Es la canción de los récords y fue criticada por Bob Dylan. Un tercio de los niños nacidos en el hemisferio occidental desde 1965 hasta hoy tendrían que llamarse como la canción.

5. Norwegian Wood (This Bird Has Flown) (1966) Pertenece al álbum “Rubber Soul” y se nota como los chicos se hacen mayores. Se introduce, de la mano de George Harrison, un sitar por primera vez en un disco pop. Según la biografía sobre Lennon de Philip Norman, fue una de las grandes letras de John con veintiséis versos cortos y un mensaje oscuro sobre la infidelidad.

6. Tomorrow Never Knows (1966). Compuesta también por Lennon, cierra el disco “Revolver” y marca el fin de The Beatles tal y como los habíamos conocido. Según el gran productor George Martin, se trata de “la única canción que nunca podría ser reproducida”. Como apunte, la letra fue tomada del Libro Tibetano de la Muerte.

7. Strawberry Fields Forever (1967) Según el confidente y amigo Neil Aspinall, John escribió esta canción en una playa de Almería cuando rodaba “Cómo gané la guerra”. Para el compositor fue “psicoanálisis con música”. Compartió single con “Penny Lane” y se refiere a un sitio real –un orfanato de Liverpool ya cerrado- donde los turistas se hacen fotos.

8. A Day In The Life (1967) Pertenece al octavo álbum de estudio, “Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band(el disco más importante de la historia del rock, según la revista Rolling Stone) y cuenta con la colaboración de media orquesta sinfónica. Cuarenta músicos, un despertador y tres pianos marcando un acorde final a la vez, son algunas de las anécdotas de la grabación que cuenta Martin en su libro “El verano del amor”. Tras su publicación, corrió la voz de que Paul había muerto. Era falso, obvio.

9. Helter Skelter (1968). Extraída del impactante doble” Álbum Blanco”, para los expertos, se trata de la canción que, con “You Really Got Me” de The Kinks, abrió las puertas al heavy metal y los sonidos duros. También fue una de las excusas que usaron Charles Manson  y su secta “La Familia” para justificar el asesinato de Sharon Tate, mujer de  Roman Polanski en los Angeles. Cuarenta años después, el diabólico Manson sigue en la cárcel.

10. Here Comes The Sun (1969) La venganza del silencioso George y aviso de su futuro triunfo en solitario con “My Sweet Lord”. Está incluida en el álbum “Abbey Road”, el último grabado por la banda pero publicado antes que “Let It Be”. Llega el sol pero supone el final década prodigiosa. Una lástima.

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