Archivo mensual: noviembre 2012

“Ayatolah mola”, con perdón

Diga sin miedo en la panadería árabe del barrio: “Ayatolah, no me toques la pirola“. Tararee mientras viaja en autobús: “Los chochos voladores, vienen por mí”. Grite en la junta de vecinos: “Mata hippies en las Cies ¡Aaaah!”. ¿Qué? ¿No tiene valor?.

No se preocupe, ya lo hicieron por usted hace 30 años cuatro jovencitos de Vigo llamados Siniestro Total y, todavía, siguen vivos.

Nos remontamos a noviembre de 1982. Días antes de la llegada de Felipe González a la Moncloa, la discográfica independiente DRO (Discos Radioactivos Organizados) pone en el mercado el álbum “¿Cuándo se come aquí?” del grupo gallego Siniestro Total.

Sólo ver la portada de Óscar Mariné impacta al aficionado. Los cuatro componentes de la banda aparecen caracterizados como los Hermanos Dalton, con sus bolas de prisionero en la mano y un cierto aire de autosuficiencia.

Pero lo peor estaba dentro: Quince canciones, breves, rápidas, con dos o tres acordes y muy descaradas. En los treinta minutos que dura la experiencia se habla de esqueletos sin pilila, novias con cáncer de mama, ahorcados empalmados, revistas porno y otros enemigos de Alá.

Para Julián Hernández, padre, hijo y Espíritu Santo de Siniestro Total, el disco fue “un bombazo”, que animó el mercado de la música independiente y que llegó a enfadar “incluso a los propios punks, que nos retiraron el saludo”.

“Eso era ser punk, molestar incluso a los míos”, añade en una entrevista con Efe, donde revela que el título del disco surgió durante su grabación, en los estudios Colores, de Mejorada del Campo (Madrid), buscando un bar “donde comer algo”.

German Coppini, singular cantante en este primer álbum y principal receptor de los escupitajos en las actuaciones de la época, destaca sin cortarse que el disco “fue el inicio de los inicios, la creación del mundo”.

“Vivíamos una época de euforia. Había muchas cosas, fanzines, nuevos programas de radio, sellos discográficos. Y había un denominador común: no había reglas. Y si las había, nos las saltábamos a la torera, eso era lo excitante”, señala Coppini.

Esta ruptura era muy evidente en las letras. Cuesta creer que, actualmente, canciones como “Ayatolah, no me toques la pirola” pasaran el filtro de la comunidad islámica. U otras como “Aunque esté en el frenopático, te tiraré del ático”, superarían el control del buen gusto.

“Ahora te mirarían mal, te llevarías fatal con parte de la sociedad, gente que no entiende la ironía”, dice Miguel Costas, una de las patas sonoras y vibrantes de la banda viguesa.

El autor de la brutal “Nocilla, ¡qué merendilla!” y que, tras su trabajo en Los Feliz, vuelve a reivindicar en la escena su propio nombre, se muestra crítico con la autocensura de los artistas y recomienda la libertad de expresión y su uso lúdico.

“Antes del disco, no nos pensábamos dedicar a la música. Tocábamos fatal pero teníamos actitud. Lo hacíamos porque lo pasábamos bien y ya está. Todavía mi madre me pregunta cuándo voy a trabajar de verdad”, resalta con retranca.

Su excompañero de armas, Julián, también lo tiene claro: “Lo que pasa es que nos hemos vuelto muy pacatos. Colectivos minoritarios son todos salvo tú y yo; es decir, varón, europeo, de mediana edad, blanco. Sin embargo, al final, resulta que también somos minoría ¡qué carajo!”.

En el 30 cumpleaños del “elepé” -como se decía antes, apunta Julián- , se pueden encontrar canciones con rimas cándidas tipo “Juegas al palé, te huelen los pies”, y profundas descargas de mal gusto como anunciar la invasión de vaginas carnívoras voladoras o hablar de infidelidad con un lechero “que da leche de verdad”.

Siniestro en su segundo trabajo “El Regreso” (1983) mantuvo su ritmo acelerado y sus letras incorrectas -“Más vale ser punki /que maricón de playas”-; Germán abandonó la banda para formar Golpes Bajos -“necesitaba escribir mis propios temas”, confiesa-, y quedó inaugurada lo que se llamó la movida viguesa con el actual director de la SGAE, Antón Reixa, entre sus capitanes resentidos.

La línea gamberra de Siniestro Total se moderó cuando aprendieron a tocar los instrumentos musicales. Muchos grupos siguieron su pista y se deslizaron hacia, lo que se llamó, el Rock Tuno (testosterona, alcohol, electricidad y rimas fáciles), sin encontrar el espíritu punk e incorregible de “¿Cuándo se come aquí?”.

Su legado, en cambio, sigue presente. Y su tirón. Este mismo año, Munster Records reeditó el álbum en vinilo y sus 700 copias de tirada “volaron” literalmente, según la compañía discográfica.

Treinta años después, este “disco punto de partida” -como lo define Miguel- sigue escandalizando a oyentes y lectores. Por todo ello, no podemos finalizar la crónica sin pedir nuestras más sinceras disculpas. Estamos en otra época, ayatolá.

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una cápsula aterriza en el planeta Bowie

David Bowie nació en Argentina. Actualmente vive en Bilbao y ha recuperado del armario el famoso mono azul de Ziggy Stardust.

Algunos dicen haberle visto en Nueva York, con una gorrita, una sudadera gris y con pinta de pre-jubilado español. No se engañen. El gran Duque Blanco no envejece y, tras una larga ausencia, ha vuelto del espacio exterior para redimir a los terrícolas del tedio, la crisis y el resto de las infecciones de este siglo XXI.

La primera reaparición real en el planeta Tierra está prevista para el próximo día 5 de diciembre. En esa fecha, el grupo de garaje rock Capsula –sin tilde- lanza al mercado “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”, una versión propia del clásico –e inolvidable- disco de David Bowie, publicado justo hace 40 años.

Este homenaje del trío argentino afincado en Vizcaya surge de una sincera admiración por el cantante británico. “Todo comenzó con la propuesta de hacer algunas versiones de Bowie. Nos gustó la idea de hacer el disco completo. Tras los ensayos nos quedamos enganchados. Meterse en la obra de un artista es una experiencia con muchas aristas”, asegura la banda.

Según Capsula, en la grabación, el grupo ha tratado de realizar una propia versión del disco, una tendencia muy similar a la que siguieron Flaming Lips con el “Dark Side of the Moon” de Pink Floyd, o Chuck Prophet haciendo “London Calling”, de The Clash.

Para ello han trabajado con John Agnello (Sonic Youth, Dinosaur Jr.) en su estudio de New Jersey (EEUU) y ha contando con las colaboraciones especiales de Matt-Verta-Ray, Ivan Julian y Chirs Cain de We Are Scientists;  de Marta y Fernando de Sex Museum, y de Gaiza y Ager de Audience.

Al margen de los datos –el disco lo publicará en España Gaztelupeko Hotsak-, es un buen momento para repasar la larga carrera de este grupo antes de  que sus miembros aparezcan presentando el salón de su casa en algún programa de TV sobre inmigrantes en España o por el mundo mundial.

Como personas somos argentinos que vivimos en Bilbao. Tomamos mate y nos encanta la lluvia txirimiri. Hay algo del ser melancólico del argentino que el ser vasco, echado para adelante, lo empuja. Conviven re-bien”, declara Coni Duchess, contundente bajista y autora de parte de las letras de la banda.

El inicio de Capsula se remonta a finales de los noventa en Argentina. Es la época de la publicación –reeditados este año en vinilo- de los álbumes “Sublime”(1999), “Yudoka”(2000) y, ya en España, “Capsula”(2002).

“Hemos pasado muchas etapas desde entonces pero siempre en el mismo camino, escribir canciones e ir encontrando distintos sonidos”. Así fue hasta que apareció en 2011 “In The Land Of Silver Souls”, disco del año para la revista Ruta 66, y puerta de acceso a todo tipo de festivales tanto en Europa como en América.

Famosos por sus contundentes y demoledores conciertos en directo –damos sudorosa fe-, el cantante y guitarrista Martín Guevara defiende el espíritu del rock de una forma muy particular: “Tenemos un ritmo constante de gira. Acabamos de llegar de Francia y Estados Unidos. Somos un grupo de rock and roll y nuestros padres son Iggy Pop, la Velvet Underground, el punk y los sonidos oscuros…Nuestro público sabe a lo que viene”.

Y tanto. De momento, han anunciado fechas en Bilbao (España) y Biarritz (Francia) para mostrar en vivo la revisión vía Capsula del Ziggy Stardust de Bowie. Hoy mismo, también, y en la capital vizcaína, presentan un documental sobre la grabación del álbum, dirigido por Mariano Vricella.

Sin descanso, Capsula se lanza de nuevo a la calle junto a las arañas de Marte. “Somos inmigrantes, los músicos tienen todo en común con los inmigrantes, vas de un lado para otro, tienes una vida sobre la carretera”, dice Coni casi mientras prepara las maletas y la funda del bajo para subirse, de nuevo, a la furgoneta.

Así debe ser. El álbum del homenaje narra, al fin y al cabo, la historia de un extraterrestre andrógino que llegó a la Tierra para salvarnos de la destrucción y quedó atrapado por el rock and roll. Son cosas que pasan a los marcianos que habitan en la ciudad Suffragette del planeta Bowie. Gente como Capsula, alienígenas como nosotros.

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bonito lunes

¿Mal rollo? ¿Otro lunes de mierda? ¿Asco de ciudad? Seguro,  todo es así cuando uno mira el principio de la semana.

Sin embargo,  hay todavía detalles para el optimismo. Desde hoy podemos disfrutar del nuevo clip en youtube de Coffe&Wine.  La canción se llama Dinda y es el primer single de su segundo álbum “From The Ground“.

El vídeo clip ha sido dirigido por Guillermo Arribas y producido por ParaleloB. La canción es muy buena y, encima, son colegas. Feliz lunes, majetes.

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Xoel López y los puentes que cruzan el Atlántico

El cantante gallego Xoel López no estará este fin de semana en la XXII Cumbre Iberoamericana de Cádiz (España). Tampoco se le espera. Hoy tiene otra cita: presentar, en una sala madrileña, “Atlántico“, su duodécimo trabajo musical y primer disco en solitario.

Su ausencia en el encuentro latinoamericano no cambiará la agenda de los líderes ni tendrá impacto en la geopolítica de los países hermanos. Sin embargo, si estuviera invitado, nos mostraría el sólido puente musical que une los dos lados del charco.

Algunos se preguntarán: “¿Qué tiene que ver un artista barbudo con la fortaleza de la relaciones de la comunidad hispana?. ¿Qué pinta la música en estas serias reuniones donde se intercambian corbatas?. ¿Por qué no te callas?”.

La respuesta está en “Atlántico”. “Se trata de un trabajo que se refiere a las dos orillas y realmente establece un puente que cruza el océano. Son canciones que nacen en América y que son criollas”, dice Xoel, casi convertido en un apóstol de los sonidos del otro lado del río Grande.

Otros se preguntarán: “¿Pero quién es este tipo de aire despistado?”. Xoel rompió hace cuatro años su exitosa andadura como Deluxe, una banda pop-rock de acento anglosajón que alcanzó bastante relevancia en la escena “indie” española. Por razones personales se fue a vivir a Buenos Aires, y allí descubrió el rico patrimonio musical del Nuevo Mundo.

“Hay un gran desconocimiento de la música latinoamericana y, sobre todo, de la música de raíz. Creo que más allá de los estilos hay una música de calidad, ritmos muy interesantes, todo un mundo por descubrir que la gente todavía desconoce”, destaca con humildad pero con ganas de transmitir un nuevo credo.

De este fructífero contacto surgió hace dos años “La Caravana Americana“, una experiencia que trajo a España a autores latinoamericanos como Lisandro Aristimuño, Alex Ferreira o Andrés Correa -14, en total-, para un espectáculo de tres horas donde Xoel hacía de maestro de ceremonias.

El proyecto no cuajó del todo. “Es verdad que fue una apuesta muy personal y, quizá, el terreno no estaba allanado para este tipo de temas; pero también puedo decir que permitió abrir caminos, evolucionar y aportó un intercambio con otros artistas que, de forma natural, no hubieran venido a España”.

En esta conexión de ida y vuelta nacen también otras aventuras como la producción del último disco -“El podador primaveral”- del artista uruguayo Franny Glass o actuaciones con Do Amor, la banda del recién galardonado con el Grammy Latino Persona del Año 2012, el gran Caetano Veloso.

Para el concierto de mañana, el coruñés tiene previsto un repertorio amplio anclado en “Atlántico”, donde también habrá sitio para canciones de Deluxe e, incluso, tendrá un espacio para Lovely Luna, otro proyecto musical -¿y van?- que comparte con su amigo Félix Árias.

La actuación supone “el fin de una primera fase”, según Xoel, que vuelve a Argentina para preparar la distribución de su disco en Latinoamérica. “Lo compuse allí, lo he tocado por sus bares en forma acústica, es un disco de dos orillas y necesita de las dos partes”, añade.

De su nueva etapa en España -este verano convocó a 20.000 personas en su ciudad natal,- se queda con la respuesta de la gente: “Ha sido una hazaña. Hacer presente este experimento mío y ver que, poco a poco, se ha ido aceptando este nuevo sonido?; es el momento de disfrutar”.

Por ello, según el artista antes llamado Deluxe, volver con las maletas al país de la plata no supone un adiós. De momento, deja una de sus nuevas canciones, “Tierra“, en la lista de los mejores temas del 2012, según la revista Rolling Stone, edición española. Y anuncia un retorno en primavera.

Entretanto, la Cumbre de Cádiz ya está en marcha. Presidentes, embajadores y primeras damas se dan cita para vislumbrar el horizonte de la comunidad iberoamericana.

Como hemos visto, Xoel no ha sido invitado y, probablemente, usted tampoco. No se preocupe, si le gusta la música y este tipo de eventos, hay otra cumbre este fin de semana: La Cumbre del Rock Chileno, una cita bianual con 35 bandas en escena que se celebra en Ciudad Parque Bicentenario de Santiago. No es lo mismo pero, seguro, que suena bien.

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los festivales son para los otoños lluviosos

Se acabaron los días largos, las colas para comprar cerveza, el sol sobre la cara y el olor a orines de los festivales de música de verano. Llegó el frío y con él, el silencio festivalero.

Aunque no del todo. La escena musical alternativa también tiene sus eventos en otoño. Eso sí, las ofertas son más urbanas. Nada de dormir en la playa, bermudas chillonas o acampada de guitarra acústica. No, por favor.

Ahora es momento para que las salas se reinventen y los promotores plasmen ideas más especializadas. Este mismo fin de semana, por ejemplo, Madrid y Barcelona acogen dos propuestas muy diferentes.

En la capital, hoy mismo, se celebra “Castañas y Buñuelos”, un festival que, en su segunda edición, trae como cabeza de cartel a la chilena Javiera Mena. Los irlandeses Delorentos y los navarros Reina Republicana completan este festejo que reivindica un espíritu verbenero madrileño en clave “indie”.

Mañana, en una Barcelona menos castiza, la música y las artes visuales se aúnan y ocupan la fábrica Fabra i Coats. Se trata del MIRA, una fiesta de carácter vanguardista con “performances”, videoarte y el británico Actress como plato fuerte.

Todo esto sin salir de esta semana. Pero hay que abrir el calendario. Es tiempo de solidaridad y muchos artistas, pese a esa pose de tipos duros y al 21% de IVA, actúan gratis, por una buena causa y sin salir en el telediario.

Este es el caso de los grupos que participan en el “No Hunger 2012. Indie Contra el Hambre“, que Barcelona acoge en diciembre, en su cuarta edición, con unas combinaciones tan sorprendentes como The Pinker Tones junto a Albert Pla, unos incondicionales Klaudia mezclados con Cuchillo y otras sorpresas de distinto calibre y magnitud.

Según Alfonso Calderón, organizador del evento de Acción contra el Hambre, “las bandas colaboran, no cobran caché y no sólo tocan sus éxitos: tratan de ofrecer algo diferente porque es una ocasión única y saben que la fiesta es especial”.

Atraídos por la respuesta popular, el No Hunger tiene una nueva y primera cita el 14 de diciembre en Madrid. “Cada año hemos crecido en recaudación y en asistencia; por ello, va a ser un festival de dos ciudades”, confirma Calderón, sin desvelar un cartel que se irá conociendo poco a poco y que promete músicos de primera fila.

No hay incógnita, en cambio, para conocer el destino de los fondos: los programas de cooperación impulsados por la ONG en el África Subsahariana.

Otra fiesta solidaria madrileña en la que no vale colarse o rascar acreditación de bloguero es el primer festival benéfico Ox-Fan!, una iniciativa novedosa en España pero con éxito comprobado en el Reino Unido. La cita – la semana que viene- cuenta con el punk Ornamento y Delito y el pop suave de Los Lagos de Hinault como cabezas de cartel. La recaudación irá al proyecto Crece de la ONG Intermón-Oxfam.

El frío invita a recogerse y se multiplican eventos más pequeños. Algunas salas del circuito se animan a proponer festivales de grupos emergentes, tratando de ser radar musical para la cosecha del próximo año.

Este es el caso del Fred Perry 5212 Festival de la sala Costello de Madrid. Durante tres días -a finales de noviembre- pasarán por su escenario propuestas musicales y con futuro como Pasajero, Modelo de Respuesta Polar o Coffe&Wine.

No hay que desdeñar el poder de estas propuestas. En este garito, sin ir más lejos, dieron sus primeros pasos artistas ya consolidados como Russian Red, Hola a Todo El Mundo o Miss Cafeína.

Otra cita recoleta es el Winter Indie City (WIC), que como su propio nombre indica se celebra en Segovia. Desde finales de octubre y hasta marzo, una exquisita selección de bandas “indies” nacionales pasan por una ciudad “donde no venía ni el Tato”, según su alma máter Víctor Sanz.

“Es un pequeño festival que va hinchándose. Nos daba rabia que una ciudad tan chula estuviera limitada a nivel musical. Ahora, en su tercera edición, ya vemos cómo crecen las bandas y su repercusión en otros festivales”, dice Víctor con orgullo mientras nos remite a un cartel que presenta sonidos tan variados como Niños Mutantes, Templenton o Klaus&Kinski.

Y de lo pequeño a lo grande. No podemos cerrar este capítulo sin hablar de la séptima edición del Primavera Club otoñal del Primavera Sound. Barcelona, Madrid y, este año, Guimaraes (Portugal), concentran, a principios de diciembre, una muy buena selección de la música independiente internacional con sus sorpresas, ausencias de última hora –Cat Power– e invitados ilustres.

Frente a su hermano mayor del mes de mayo -San Miguel Primavera Sound- quizá se vean pocas camisetas y muchos abrigos; sin embargo, lo que es seguro es que no faltarán las permanentes gafas de sol. Son cosas que pasan en los festivales pero, claro, esa es otra historia. EFE

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