Archivo mensual: enero 2013

el día que los Beatles subieron al tejado

El policía número 503 de la comisaría de Westminster de Londres pasó a la historia por ser el agente que subió a la azotea donde Los Beatles tocaban la canción “Get Back” y les obligó a parar su última actuación en directo. Desde aquel 30 de enero de 1969, miles de bandas tratan de imitarles.

Un día como hoy, los cuatro de Liverpool se subieron a la azotea del número 3 de Savile Row en Londres, sede de Apple Corps y, durante 42 minutos, tocaron -y grabaron para el documental “Letit Be”- varias canciones, entre ellas su memorable “Get Back”, un poderoso “I’ve Got a Feeling”, y hasta una breve versión del himno británico.

“Fue estupendo porque era al aire libre, algo poco habitual para nosotros”, declaró Paul McCartney en el libro “Antología”, no sin lamentar que alguien desconectara el equipo de sonido cuando fue requerida la suspensión del improvisado concierto por la policía.

“Algún vecino llamó a la policía y cuando subieron yo estaba tocando -habla Ringo en el mismo libro- y pensé: ¡Ójala se me lleven a rastras!. Nos estaban filmando y habría quedado genial que los polis se hubieran cargado la batería a patadas. Naturalmente, no lo hicieron”.

Sin duda, contaríamos otra historia si los Beatles hubieran sido arrestados. Pero no es fácil detener a la gente con pasta y menos si tienen talento, como es el caso.

Otros que lo intentaron, casi veinte años más tarde, fueron los irlandeses U2 con el videoclip del tercer single de su álbum “The Joshua Tree“, la canción “Where The Streets Have No Name”.

Bono y sus chicos habían aprendido la lección de la azotea beatle. Para empezar no invitaron a Yoko Ono, buscaron una temperatura primaveral -día soleado en Los Ángeles- y anunciaron la actuación en emisoras “molonas”.

Se trataba de montar el escándalo subidos en la cubierta de un edificio pero para emitirlo en la MTV en plan “Gandía Shore” de hace 25 años, sin subidas de tono.

Más de 1.000 personas acudieron a la convocatoria en el exterior del tejado del edificio Republic Liquor Store; como confesó el manager de la banda en 2007, Paul McGuinnes, se trataba de exagerar el enfrentamiento con la policía a la espera de la cancelación del concierto, hecho que no se produjo.

Bomberos, el helicóptero de tráfico, policía y todo tipo de agentes del orden se personaron en el lugar para salir en el vídeo y, de paso, gastar fondos del contribuyente.The Joshua Tree

Entretanto, Bono sacudía al viento su melena recién lavada con suavizante y el guitarrista The Edge golpeaba la guitarra bajo un sombrero de dudoso gusto. Eso sí, la canción sigue siendo excelente y la banda ganó con este clip en 1989 el premio Grammy a la mejor interpretación en una vídeo musical.

La plaga de subirse a una terraza para dar la tabarra a los vecinos no amainó tras esta experiencia; es más, casi se ha convertido en un género en sí mismo.

De estilo clásico -imitación beatle- se puede calificar la actuación de Red Hot Chili Peppers (RHCP) en julio de 2011, en una terraza de un edificio de la populosa Venice Beach de Los Angeles.

Allí interpretaron el primer sencillo de su último disco, “The Adventures Of Rain Dance Maggie”, rodeados de centenares de personas a sus pies con teléfonos móviles en modo vídeo.

Del lado hispano y con este espíritu, hay que recordar el videoclip de “La Flaca” de Jarabe de Palo, o el memorable homenaje de la parroquia indie al disco “Let It Be” en la terraza del Círculo de Bellas Artes de Madrid hace ya casi tres años.

Después están las actuaciones impulsadas por canales de televisión y videoblogs. Tanto U2, en el edificio de la BBC de Londres en 2009, como Foo Figthers, en la cornisa de la sede de Radio City Hall de Nueva York en 1997 para la MTV, han usado terrazas y exteriores de edificios para promocionar sus trabajos musicales y ganar puntos de audiencia.

terraza de la CasaEsta idea de subirse a las alturas para actuar es tendencia sobre todo en el verano español. Desde actuaciones flamencas en la azotea de la Casa de la Provincia de Sevilla, a puestas de sol musicales en la terraza de la Casa Encendida de Madrid, o desde conciertos acústicos en la Casa Batlló de Barcelona o promotoras musicales con apellido en inglés (Live The Roof), cualquier excusa es buena para escapar del calor terrestre.

Quizá esta pasión por las alturas sea un mensaje de consuelo para tiempos difíciles. Ya en 1962, el grupo vocal de soul The Drifters alcanzó fama y popularidad con “Up on the Roof”. La canción, compuesta por Carole King y su primer marido, Jerry Goffin, nos habla del horizonte, las estrellas y el aire fresco y dulce. Una llamada al optimismo frente al ruido y la realidad de la calle.

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Más razón que un santo

Vuelve Def Con Dos con “España es idiota”. Sin ironías, directos al problema, con más razón que un santo.  Los españoles somos idiotas. Y asi nos va…

 

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No todo es negro

Enlace Funk en misaLa semana que viene comienza la tercera edición de Madrid es Negro, un festival musical que durante todo el mes de febrero nos ofrece la experiencia de la música soul en todas sus variantes. Y no es el único.

En Salt y en Girona, en el mes de marzo, llega otro certamen –ya van 12- del Black Music Festival. También hay fiestas de barrio como el 9b de Barcelona, un recién confirmado Black is Back en Madrid o el legendario Imagina Funk de Torres (Jaén). Son diferentes ofertas que dibujan una creciente demanda por una propuesta sonora de raíz afroamericana, muy etiquetada -soul, funk, afrobeat, groove, gospel, etc-, pero con una denominación común: música negra.

El renacimiento de la afición por este tipo de ritmos tiene sus predicadores. Miguel Ángel Sutil (el tipo de la foto), director de la revista Enlace Funk, y promotor de Madrid es Negro, lo tiene claro: “La gente ha descubierto el soul y el funk y no puede escapar. Esta música te atrapa y te engancha. Después de años de retraso, por fin, en España ha llegado el momento de disfrutar. Ya no es tendencia, es un fenómeno consolidado”.

“Creo que hay una escena más visible, pequeña y underground, pero sólida y constante”, así se expresa Borja Torres, capo del sello discográfico Lovemonk, al hablar de una posible explosión del soul en España.

Para Torres, también conocido como Señor Lobo en sus sesiones de Dj, la popularidad de Amy Winehouse y la aparición del neosoul británico han creado referentes sonoros para el gran público y “han hecho presente este tipo de música en los grandes medios”.

En esta labor de apostolado musical, desde su compañía – que cumple ahora 10 años-, ha publicado a grupos imprescindibles como Speak Low, cantantes de estilo negro como Gecko Turner o bandas inclasificables como Pyramid Blue. “Pese a todo, estamos en un momento dulce” añade.

A Maika Edjo te la puedes encontrar un miércoles frío a la una de la madrugada participando en una jam session (reunión informal de músicos) en algún garito oscuro de Madrid. Su voz llena la sala por encima de los instrumentos de viento. Es la cantante de Sweet Vandals y sabe de lo que habla.

“Después de muchos años parece que estamos saliendo de la caverna. Hay muchas bandas de gran calidad y, poco a poco, se está accediendo a un público más amplio.  Esta música tiene energía, pasión, fuerza, calidad y variedad frente a la monotonía reinante en la escena actual”, dice Maika rotunda.Fotografía de Raúl Santano

Estas bandas con una gran formación musical y un extenso conocimiento de la biblia del soul son, en muchos casos, más conocidas en Europa que en su lugar de origen. Así pasa que los catalanes The Pepper Pots compartan gira y peinado con el norteamericano Eli PaperBoy o que los granadinos All Supersonic & The Teenagers publiquen  -como Sweet Vandals- en el sello alemán Unique.

Pero eso está cambiando. Una de las sorpresas del año pasado fue el grupo Freedonia. Con un primer disco autoproducido alcanzaron casi los circuitos comerciales y, con el impulso, siguen de gira por toda España.

La actuación en directo es quizá la parte más solvente –y rentable- de este movimiento. Para Sutil, hay ciudades con un circuito propio estable: “Sólo en Madrid, hay quince salas que programan soul en vivo; también destacan Barcelona, Valencia y ¡cuidado! Granada, que se ha convertido en un centro neurálgico de la música negra en el sur de Europa”.

Al recorrer este mapa territorial de los amantes de la música negra, no hay que olvidar la rica y variada cosecha musical que creció en los sesenta y setenta al calor de las bases militares norteamericanas desperdigadas por la península.  El soul fue muy popular en España y algunos sellos –Vampisoul– tratan de recuperar ese legado.

las chicas de Pepper PotsMirando hacia adelante este estilo es siempre respetuoso con los mayores. Por ejemplo, uno a de los platos fuertes de Madrid en Negro es un homenaje al inolvidable Marvin Gaye. “Vamos a reunir a todas las chicas que lideran las bandas y vamos a ver cómo suenan sus canciones en sus voces”, aclara Sutil, apasionado ante ese espectáculo “irrepetible”.

Y es cierto, el lado femenino de la música negra actual es muy importante. “La mujer juega un papel esencial en este tipo de música, aportamos sensibilidad, emocionalidad, somos complementarias a la visión masculina”, destaca Maika, que prepara actualmente su cuarto disco con los vándalos.

Carnalidad, sensualidad, ritmos sincopados y, sobre todo, baile, son muchas las razones del retorno de este estilo que, día a día, gana adeptos. Como dice el Señor Lobo, “es imposible escuchar a James Brown y no mover el pie o agitar la cabeza””. Esa puede ser la clave. Get Up!

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provocación de encargo

Otra piedra contra la cultura de la transición. Los artistas Jorge Galindo y Santiago Sierra lanzan este vídeo con ganas de alimentar la reescritura de la “brillante” democracia española.

De paso, publicitan su exposición de la galería Helga de Alvear (que se inaugura este jueves en Madrid) y se suman a la indignación general contra la clase política -y económica- que “ha cortado el bacalao” en estos 35 últimos años.

Todos casi cómplices y llegó el derrumbe. Digno de verse.

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“Que sepan dónde he muerto”

fotografo realRecuperado, en estas fechas hace un año, como un bloque conjunto -frente a los tres tomos anteriores-, merece la pena recordar la re-publicación de la novela gráfica “El fotógrafo”, de Didier Lefèvre (el fotero protagonista), Emmanuel Guibert (el dibujante) y Frédéric Lemercie (color y maquetación).

Aprovechando el parón navideño hemos releído esta formidable historia que combina cómic y fotografía pero que, sobre todo, muestra la desolación del hombre ante una realidad que no se deja atrapar por las medidas y parámetros occidentales.

Después de disfrutar de nuevo de la estupenda historia del Fotógrafo y de su viaje con Médicos Sin Fronteras a las tierras de Afganistán en los ochenta, no tenemos ninguna duda de que la operación Libertad Duradera -invento de la Administración Bush- estaba condenada al fracaso.

La historia es sencilla y se mueve durante la ocupación de la URSS del país asiático. A finales de julio de 1986, Didier Lefèvre deja París para acompañar un equipo de MSF hasta el corazón de Afganistán durante la guerra de los soviéticos contra los mujahidin.

dibujo y fotografíaViaja como fotógrafo y, con él, viajamos todos los lectores entre la estupefacción, la misericordia y el miedo permanente.

La cordura está en la parsimonia de los médicos que, día a día, recuperan a personas que sufren, muchas veces, simples accidentes domésticos.

En este viaje iniciático y personal, que conjuga la labor de un fotógrafo con el lenguaje cinematográfico del cómic, se vive la sorpresa ante lo desconocido, la alegría por la aparición de algunos sentimientos ya olvidados y la tensión que transmite un país en guerra.

Quizá el cambio formal -el uso de viñetas y fotografías- pueda ser revolucionario ( o no) pero la historia que cuenta trasciende el tipo de lenguaje en la comunicación.  Su mensaje, con trazos, manchas o negativos, llega al corazón y nos muestra tal y como somos.

Por ello, uno de los momentos más emocionantes llega cuando el protagonista, el fotógrafo, abandonado en un puerto nevado en la frontera con Pakistán, ve en la oscuridad el fin  de sus días y exclama:”Que sepan dónde he muerto”. Tras este lamento,  hace una  fotografía de su caballo moribundo entre la nieve.

Ese “clic” nos sobrecoge y nos desnuda.

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