Archivo mensual: marzo 2013

no me gusta Informe Semanal

Cuarenta años en las pantallas de televisión es un récord que no se consigue por casualidad. Informe Semanal cumple hoy cuatro décadas en antena.

El 31 de marzo de 1973, TVE emitió el primer número de este programa semanal, de formato magazine creado y dirigido por Pedro Erquicia (El hombre que presentó a doña Letizia al príncipe Felipe) . Era sábado y después del Telediario, aparecía en blanco y negro la primera cabecera de lo que se llamaba Semanal Informativo.

El primer reportaje que se emitió estaba dedicado al control de calidad de los alimentos, estaba firmado por el periodista Agustín E. Monasterio y estaba locutado por el posterior empresario hostelero Florencio Solchaga.

Durante años, miles de españoles han seguido -y nos incluimos- con auténtica devoción los reportajes que Informe Semanal emitía cada semana. Rosa de EspañaCon presentadores tipo José Antonio Silva, con la superestrellaza Rosa María Mateo -en la foto- o incluso con Doña Letizia, las piezas informativas nos acercaban con calma y pausa a la realidad con seriedad y buenas maneras, en la línea del mejor periodismo televisivo anglosajón.

Sin embargo, el tiempo pasa muy rápido en los medios. Y, muchas veces, la edad no es razón suficiente para prestigiar un producto. En este caso, las celebraciones del 40 aniversario se han llenado de elogios, palabras bonitas y espíritu de la transición.

Aquejado de cierta autocomplacencia, Informe Semanal sigue navegando con prestigio en las ondas pero con notable aburrimiento. Los medios que dispone la televisión publica todavía permiten reportajes de envergadura pero con un estilo demasiado maduro para los tiempos que corren.

No es cuestión de nombres ni de sensibilidades políticas – Jenaro Castro sustituyó a Alicia Gómez Montano con el cambio de Gobierno-. Se trata más de tono, estilo y forma; es decir, es un formato de hace cuarenta años que tiene que renovar algo más que la presentadora.

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Madrid aterriza hoy en el planeta tecno pop

El “Segundo Simposium Tecno” aterriza hoy en Madrid, treinta y dos órbitas solares después de su primera experiencia, en un lejano 1981, para recuperar el espíritu utópico de una época.

Pero, sobre todo, para rememorar aquel concierto mítico de la movida madrileña y, de paso, hacer “bailar los pies y las neuronas”, según proclama uno de sus impulsores, Biovac N, también conocido como Servando Carballar, líder del grupo Aviador Dro.

Hace 32 años, la sala Marquee de la capital vivió lo que se llamó el primer festival europeo de música electrónica. Dos semanas después del intento de golpe de Estado, grupos como Aviador Dro o Ovioformia SCI animaban ya al uso de la tecnología como “soporte creativo y revolucionario”.

La fiesta acabó como el rosario de la aurora. Ger Espada, que compartía protagonismo musical con Clara Morán -hija de quien sería futuro ministro de Asuntos Exteriores y sobrina del presidente Calvo Sotelo- fue detenido por las fuerzas del orden en el concierto mientras Aviador Dro interpretaba “Anarquía en el planeta”, versión de urgencia de una canción de los Sex Pistols.Alejandro y Han

Para la historia quedará una concentración de “mutantes” en las puertas de una comisaría, la presencia de emblemas de la movida como Alaska o Bernardo Bonezzi entre el público y regusto de haber inventado el término tecno-pop, según destaca Alejandro Sacristán, letrista de Aviador y responsable de “Agresión Estética” de la banda.

En la cita de hoy se esperan menos problemas pero la misma diversión. “Sentimos la necesidad de actualizarnos. Dijimos entonces que el tecno-pop iba a ser la música del siglo XXI y así ha sido: ha crecido a la sombra de Kraftwerk y de los músicos de la Ola Fría”, mantiene un apasionado Alejandro, que recibe junto a una estatua de Han Solo carbonizado en una tienda de cómics del centro de la ciudad.Simposium-Tecno

El simposio está dividido en dos partes. La primera, que se desarrolla en el Telefónica Flagship, cuenta con un doble debate entre expertos y pioneros del pop electrónico y finaliza con la actuación de Radar.

Hibridación musical, tecno-humanidad y transformación social por la tecnología, son algunos de los puntos que, según Alejandro, están sobre la mesa.

La segunda fase se traslada a la imprescindible Sala El Sol. Y allí se esperan sorpresas emocionales. “Recuperaremos temas que no se tocan desde hace años como “Nuclear, Sí” o “La arenga de los sindicatos futuristas” y lo haremos con nuevos sonidos del siglo XXI”, dice Alejandro, que confirma el regreso a la banda de Metalina 2, la otra chica mutante junto a Arco Iris, y del guitarrista X.

Junto a Aviador Dro, también suben a la escena Oviformia SCI -con un Ger que espera no ser detenido-, los prestigiosos Bretón Armada, la avanzadilla de la fusión de Digital 21 y la tecno-activista Nikky Schiller.

La reivindicación sentimental del simposio no olvida su componente político. “No se trata de un simple festival. Colaboramos entre nosotros, creamos colectivos y esperamos que esto vaya más allá”, señala Biovac N. que, frente al pesimismo generalizado, defiende el poder democrático de la tecnología y la necesidad de “construir el futuro, pelear por ello, día a día”.

Alguna misteriosa conjunción planetaria ha hecho coincidir la fiesta retrofuturista con la actuación el mismo día, en la sala Siroco de Madrid, de Arturo Lanz, uno de los pioneros de la música electrónica en España y ex miembro originario de Aviador Dro.

Lanz no recuerda muy bien su participación en aquel concierto de 1981 y cree que no tuvo mucha influencia en el despegue de la música electrónica española “visto su escaso desarrollo”.

Pese a ello, Arturo, que dirige desde 1980 la reivindicada y prestigiosa banda Esplendor Geométrico, promete “ruido y ritmo” en su espectáculo madrileño.

Para Servando, la semilla de aquel simposio, sin embargo, se mantiene: “Nosotros sabíamos que la libertad creativa nos la aportarían las máquinas, liberándonos de nuestras limitaciones “físicas” como músicos y se democratizaría la escena musical”.

Así, en parte, ha sido. De momento, ante un presente poco dado al optimismo, el líder de Aviador Dro vuelve mañana a volar sobre la ciudad.

No sabemos si habrá un tercer simposio dentro de 32 años en algún otro lugar de la Vía Láctea. De lo que estamos seguros es de qué canciones, como “La televisión es nutritiva” o “Yo Cyborg”, permanecerán en la memoria de los androides que sueñan con ovejas eléctricas.

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un año sin Pussy Riot y otros encarcelados

La relación entre la música y la justicia no siempre ha sido armónica. La detención e ingreso en prisión de tres de las componentes del colectivo punk Pussy Riot es el último capítulo de este desencuentro, pero no es el único, ya que la historia muestra una larga lista de músicos entre rejas.

Un año después de cantar en la catedral de Cristo Salvador de Moscú la canción “Virgen María, líbranos de Putin”, María Aliójina y Nadia Tolokónnikova permanecen en prisión y son consideradas presas de conciencia por Amnistía Internacional (AI). La tercera integrante, Yekaterina Samutsevich, está en libertad desde octubre.

La condena provocó un tsunami de solidaridad. Desde Madonna -se pintó el nombre del grupo en la espalda en su actuación en Moscú- hasta la canciller alemana Angela Merkel o desde los californianos Red Hot Chilli Peppers a la candidatura de la banda al premio Sajarov del Parlamento Europeo (ganaron dos opositores al régimen de Irán), todo el mundo se puso un pasamontañas de colores y se sumó a la ola de apoyo.Madonna-Pussy-Riot

Un año después, según Ignacio Ortega, de la oficina de la Agencia EFE en Moscú, la opinión pública rusa “no sigue mucho el caso y parece que el globo se ha deshinchado”.

En el resto del mundo, algunas iniciativas menores recuerdan a las Pussy Riot.

libertad En Barcelona, por ejemplo, el mes pasado, seis bandas con chicas al frente –Les Sueques entre ellas-, reivindicaron, de la mano de Shook Down y con el apoyo de AI, la libertad de expresión y los derechos humanos.

Esta defensa de la libertad ha sido una constante en el mundo de la música popular y hay casos como los de Gorki Águila en Cuba o, recientemente, la detención de los músicos vietnamitas Tran Vu Anh Binh y Vo Minh Tri por criticar a China, que así lo muestran.

Sin embargo, la presencia de roqueros en las prisiones está más relacionada con los delitos contra la salud pública -consumo de drogas, para entendernos- que con la lucha de los derechos sociales. No hay que olvidar que la estética del rock nace de una juventud ociosa, amante del riesgo y dedicada a tiempo completo a la diversión a cualquier precio.

La lista de artistas detenidos por su relación con las drogas puede ser muy larga. Sin ir más lejos, sir Paul McCartney dejó de ser el yerno perfecto cuando fue detenido en el aeropuerto de Tokio, en 1980, con un puñado de marihuana para consumo familiar.cara bueno Hendrix

Después están los malotes menos angelicales. Jimi Hendrix, Johnny Cash, Miguel Ríos -por consumo de hachís en 1972-, David Bowie, el rapero con sombrero Lil Wayne o Pete Doherty, el exnovio de Kate Moss, encabezan entre otros, algunos de los casos más sonados.

Sin duda, los más populares por sus relaciones con la justicia han sido The Rolling Stones. Keith Richards, en “Vida”, su autobiografía autorizada, deja claro que su paso por las comisarías por posesión de droga no eran un problema para él.

“A las autoridades siempre se les planteaba un complicado dilema cuando nos detenían : ¿Quieres encerrarlos o hacerte una foto con ellos y ponerles escolta cuando se vayan? Podían ganar votos haciendo tanto lo uno como lo otro”, rememoraba Richards.

Y así era; normalmente, salía de la cárcel rodeado de una nube de fotógrafos.

De la trilogía “sexo, drogas y rock &roll”, la primera también ha tenido sus “mártires” ante la justicia. Rastreando actas legales se puede encontrar a un jovencísimo Frank Sinatra detenido por mantener relaciones con una mujer casada -antes penado en EE.UU.- o a un guapo Jim Morrison condenado -e indultado 40 años después- por escándalo público al enseñar el pene en una el otro Frank de la junglaactuación en Miami.

En este mundo de excesos tampoco han faltado hechos dolorosos como la condena del grupo Callejeros, en 2012, por el “caso Cromañón” en el que 194 personas murieron en un concierto de esta banda argentina.

O condenas más mediáticas como la del productor musical Phil Spector, penado en 2009 a 19 años de prisión por el asesinato de la actriz Lana Clarkson. (Para más detalles, este mes se estrena una película biográfica en la cadena HBO protagonizada por Al Pacino y una impresionante peluca).

Son sucesos que, por desgracia, pasan a la primera plana del espectáculo. En parte, normal. Cualquiera puede tatarear el rock de la cárcel de Elvis Presley o aparecer en televisión cantando “Quiero ser libre” de los Chichos sin sonrojarse.

En la cultura popular, además, muchos artistas saben que alcanzar la fama depende, en muchos casos, del ruido o del escándalo que se pueda hacer y nada mejor que enfrentarse con la ley para ganar titulares en prensa.

Lo que no saben, sin embargo, es que muchos aficionados a la música meterían entre rejas a algún cantante de baladas ñoñas, a muchos roqueros con tatuajes de pega o alguna “vedette” sin voz y aires indies. Entretanto, esperamos una pronta liberación de las chicas de Pussy Riot. EFE

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Guía para encontrar tu voz femenina

La más grandeEs difícil imaginar una historia de la música sin las voces de Aretha Franklin, Madonna, La Lupe o Amy Winehouse. Así lo ha entendido el periodista Toni Castarnado que con “Mujer y música. 144 discos que avalan esta relación“, nos confirma que el mundo mejora cuanto más se adentra en el universo femenino.

La guía (66 rpm Edicions), casi enciclopédica, repasa en orden alfabético 144 trabajos imprescindibles de artistas solistas, que manejan todo tipo de estilos -rock, hip hop, blues, soul o jazz, etc.- y que, como dice el autor, “hay un poco de todo”.

La historia no empieza con el clásico “érase una vez un mundo machista, dominado por hombres rudos y sonidos estridentes”. No nos engañemos. Ya lo explica Patti Smith en la introducción: “En los sesenta ponías la radio y, como mucho, sonaban las Supremes; en cambio, ahora pones cualquier emisora y suenan casi más mujeres que hombres”.

“Todo empezó con Tori Amos. Ella me cautivó. A partir de ahí me interesé en descubrir a Billie Holiday, Ella Fitzgerald y a un buen puñado de mujeres cantantes y, poco a poco, me fui especializando sin darme cuenta”, describe así Castarnado su pasión por las damas.

Las 114 propuestas dan para mucho: “Traté de cubrir todas las épocas y todos los estilos”, dice. De esta forma, se recupera a una inolvidable Dusty Springfield en Memphis, se busca a Irma Thomas bajo la lluvia fina de Nueva Orleans o se goza con el country rock de Lucinda Williams.

PORTADA LIBROTambién hay apuestas arriesgadas -Anita Lane, Beth Gibbons o Lisa Germano, entre otras- y silencios polémicos y amplificados en las redes sociales como la ausencia de Debbie Harris de Blondie o de la magnética Chrissie Hynde de Pretenders.

“Siempre piensas que te dejas algo pero, al fin y al cabo, es mi selección”, confiesa Toni que ya prepara para octubre un segundo volumen dedicado a mujeres en bandas.

En el lado de femenino con acento en español, no van a encontrar a Lola Flores o Rocío Dúrcal. Más enfocado a sonidos anglosajones, la guía destaca el primer disco de Russian Red, el lujo ibérico de la Mala Rodríguez o el trabajo homónimo de Maika Makovski.

Según Castarnado, la presencia femenina en el “indie” nacional “cobra cada vez más fuerza”, y junto a esta tendencia se consolida un importante grupo de cantautoras folk y de artistas de la escena hip hop. Algo similar a lo que ocurre en muchos puntos de América Latina.

Una vez superada y escuchada la selección vía servicios de streaming de música como Spotify o Deezer, el libro también se puede y se debe leer. Podemos encontrar algunos chascarrillos que tanto nos gustan cuando revisamos las vidas de los protagonistas de la cultura pop.

Buceando en sus páginas, disfrutamos de las botas de una Nancy Sinatra que es más que una niña bonita hija de papá. También podemos conocer las envidias del productor Steve Albini antes de que Liz Phair se coronase con “Exile in Guyville”. O sentir el maltrato permanente que la gran Billie Holiday sufrió durante toda su vida.

Está claro que no estamos ante una crónica rosa. Muchas de las artistas que protagonizan la historia de la música han sido pioneras en la lucha por los derechos de la mujer.

El prólogo de la cantante norteamericana Rickie Lee Jones lo deja claro: “El negocio de la música es como cualquier otro. Está dirigido por seres humanos, la mayoría hombres, y curiosamente, no muy distintos a los que puedas encontrar en el negocio del calzado”.Toni Castarnado - Foto (c) Santi Comelles

Pese al evidente avance en clave femenina de las últimas décadas quedan muchos pasos por dar. Según Castarnado, “es frustrante, por ejemplo, ver las listas de lo mejor del año y comprobar que el porcentaje de mujeres todavía es muy bajo”. Igual pasa cuando repasas la lista de críticas musicales o de técnicas de sonido en un concierto de rock.

Al margen de discutidos artículos tipo “Machismo gafapasta“- que ha convulsionado a la parroquia “indie” peninsular en el último mes- o de brillantes jornadas subvencionadas con motivo del Día de la Mujer Trabajadora, la presencia femenina en la música popular es paralela al desarrollo de las sociedades.

Como dice Rickie Lee Jones en el prólogo, no se trata de un distinto tipo de sensibilidad según el sexo, es otra cosa: “Si a día de hoy veo a una mujer en un grupo, creo que la mayoría de sus colegas la ven como un músico más, y ése es el mayor cumplido, y el mayor logro por la que tantas luchamos y tan pocas conseguimos. Ser uno de los chicos. Ahora es hora de invitar a los chicos a que sean una de las chicas”.

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