Guía para encontrar tu voz femenina

La más grandeEs difícil imaginar una historia de la música sin las voces de Aretha Franklin, Madonna, La Lupe o Amy Winehouse. Así lo ha entendido el periodista Toni Castarnado que con “Mujer y música. 144 discos que avalan esta relación“, nos confirma que el mundo mejora cuanto más se adentra en el universo femenino.

La guía (66 rpm Edicions), casi enciclopédica, repasa en orden alfabético 144 trabajos imprescindibles de artistas solistas, que manejan todo tipo de estilos -rock, hip hop, blues, soul o jazz, etc.- y que, como dice el autor, “hay un poco de todo”.

La historia no empieza con el clásico “érase una vez un mundo machista, dominado por hombres rudos y sonidos estridentes”. No nos engañemos. Ya lo explica Patti Smith en la introducción: “En los sesenta ponías la radio y, como mucho, sonaban las Supremes; en cambio, ahora pones cualquier emisora y suenan casi más mujeres que hombres”.

“Todo empezó con Tori Amos. Ella me cautivó. A partir de ahí me interesé en descubrir a Billie Holiday, Ella Fitzgerald y a un buen puñado de mujeres cantantes y, poco a poco, me fui especializando sin darme cuenta”, describe así Castarnado su pasión por las damas.

Las 114 propuestas dan para mucho: “Traté de cubrir todas las épocas y todos los estilos”, dice. De esta forma, se recupera a una inolvidable Dusty Springfield en Memphis, se busca a Irma Thomas bajo la lluvia fina de Nueva Orleans o se goza con el country rock de Lucinda Williams.

PORTADA LIBROTambién hay apuestas arriesgadas -Anita Lane, Beth Gibbons o Lisa Germano, entre otras- y silencios polémicos y amplificados en las redes sociales como la ausencia de Debbie Harris de Blondie o de la magnética Chrissie Hynde de Pretenders.

“Siempre piensas que te dejas algo pero, al fin y al cabo, es mi selección”, confiesa Toni que ya prepara para octubre un segundo volumen dedicado a mujeres en bandas.

En el lado de femenino con acento en español, no van a encontrar a Lola Flores o Rocío Dúrcal. Más enfocado a sonidos anglosajones, la guía destaca el primer disco de Russian Red, el lujo ibérico de la Mala Rodríguez o el trabajo homónimo de Maika Makovski.

Según Castarnado, la presencia femenina en el “indie” nacional “cobra cada vez más fuerza”, y junto a esta tendencia se consolida un importante grupo de cantautoras folk y de artistas de la escena hip hop. Algo similar a lo que ocurre en muchos puntos de América Latina.

Una vez superada y escuchada la selección vía servicios de streaming de música como Spotify o Deezer, el libro también se puede y se debe leer. Podemos encontrar algunos chascarrillos que tanto nos gustan cuando revisamos las vidas de los protagonistas de la cultura pop.

Buceando en sus páginas, disfrutamos de las botas de una Nancy Sinatra que es más que una niña bonita hija de papá. También podemos conocer las envidias del productor Steve Albini antes de que Liz Phair se coronase con “Exile in Guyville”. O sentir el maltrato permanente que la gran Billie Holiday sufrió durante toda su vida.

Está claro que no estamos ante una crónica rosa. Muchas de las artistas que protagonizan la historia de la música han sido pioneras en la lucha por los derechos de la mujer.

El prólogo de la cantante norteamericana Rickie Lee Jones lo deja claro: “El negocio de la música es como cualquier otro. Está dirigido por seres humanos, la mayoría hombres, y curiosamente, no muy distintos a los que puedas encontrar en el negocio del calzado”.Toni Castarnado - Foto (c) Santi Comelles

Pese al evidente avance en clave femenina de las últimas décadas quedan muchos pasos por dar. Según Castarnado, “es frustrante, por ejemplo, ver las listas de lo mejor del año y comprobar que el porcentaje de mujeres todavía es muy bajo”. Igual pasa cuando repasas la lista de críticas musicales o de técnicas de sonido en un concierto de rock.

Al margen de discutidos artículos tipo “Machismo gafapasta“- que ha convulsionado a la parroquia “indie” peninsular en el último mes- o de brillantes jornadas subvencionadas con motivo del Día de la Mujer Trabajadora, la presencia femenina en la música popular es paralela al desarrollo de las sociedades.

Como dice Rickie Lee Jones en el prólogo, no se trata de un distinto tipo de sensibilidad según el sexo, es otra cosa: “Si a día de hoy veo a una mujer en un grupo, creo que la mayoría de sus colegas la ven como un músico más, y ése es el mayor cumplido, y el mayor logro por la que tantas luchamos y tan pocas conseguimos. Ser uno de los chicos. Ahora es hora de invitar a los chicos a que sean una de las chicas”.

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