Ríos Montt: un mes después de una condena que quizá nunca será

Ríos Mott escuchando con cascos durante la vista juidicialPor José Carlos Móvil (Tribuna Niusblog)

Todo fue culpa de Jazmín Barrios. O gracias a Jazmín Barrios. Depende del bando del que se vea.

El 10 de mayo de este año, la jueza guatemalteca Jazmín Barrios  condenó al ex militar y golpista Efraín Ríos Montt a 80 años de prisión, luego de declararlo culpable de genocidio contra la etnia indígena ixil.

De acuerdo a este veredicto, el ex general de 86 años fue responsable  intelectual en 1982 de la muerte de 1 771 ixiles en el departamento de Quiché, al noroeste del país, cuando era el Jefe de Estado de facto. Todo ello en pleno apogeo de la guerra civil que afectó al país durante 36 años y dejó entre 200 000 muertos o desaparecidos.

Hoy, más de un mes después, en el proceso judicial se han dado dos novedades: en primer lugar, la Corte de Constitucionalidad (tribunal con independencia de los demás organismos y última palabra en el orden de la defensa de la Constitución) ha anulado la sentencia y ordenado que el juicio vuelva hasta donde estaba el 19 de abril de 2013. En segundo lugar, se ha programado la continuación del debate en una corte hasta abril de 2014.

¿Cómo se llegó hasta aquí? Debido a Jazmín Barrios.  

Ríos Montt perdió todo tipo de inmunidad por sus supuestos actos el 14 de enero de 2012, cuando entregó su cuarto mandato como diputado (12 años). Un mes antes, en diciembre de 2011, se presentó voluntariamente ante un juzgado, para ver si habían cargos en su contra. Sabía que irían a por él.

El papel de la jueza Jazmín Barrios fue fundamental para encausar a Ríos MottUn año más tarde, en enero de 2013 y tras un proceso entorpecido y retardado con éxito por los abogados de Ríos Montt, el ex golpista finalmente  fue declarado sujeto de enjuiciamiento por los delitos de genocidio y crímenes contra la humanidad.

Es aquí donde entra Jazmín Barrios, a quien se le asignó el juicio –después de que otro juez se excusara- en marzo y apenas unos días después ya tenía a Ríos Montt en el estrado. En tiempo récord, el ex general se encontraba ya escuchando en el primer día del debate oral público a un testigo declarar como en 1982 el Ejército de Guatemala ingresó en su aldea y mató a 35 personas desarmadas, entre adultos y niños. ¿El motivo de la masacre?  Los militares argumentaban nexos de las aldeas con los guerrilleros.

En un país donde la ley se cumple poco o nada y donde puede resultar más que común que los procesos legales lleguen a durar lustros, Barrios escuchó a testigos y peritos durante dos meses para finalmente dictar sentencia el 10 de mayo.

La juez concluía el proceso, igual que como lo hizo en marzo de 2001, con el veredicto de “culpable” para Byron Lima Estrada y también para su hijo Byron Lima Oliva por el asesinato del sacerdote Juan Gerardi en 1998, quizás el último incidente trascendental ligado al conflicto armado interno. Algunos recortes de prensa indican que desde ese año, en días complicados, Barrios acostumbra llevar un chaleco antibalas por debajo de la ropa.

El obispo guatemalteco fue asesinado en 1998Lo que sucedió días después es muy complicado de explicar, pero solo refleja las lagunas en la que se encuentra hundida la justicia guatemalteca. En síntesis, los defensores de Ríos Montt alegaron con éxito que el segundo juez que llevó el caso no fue notificado sobre una decisión por parte de una Corte de Apelaciones que revocaba una decisión de la primera juez que había tomado el juicio.  Y por ello, todo lo actuado desde ese momento quedaba anulado.

A Barrios, entonces, se le ordenó el 19 de abril que anulara el juicio pero ella solamente cumplió con revocar la decisión de la primera jueza y siguió adelante hasta dictar sentencia finalmente el 10 de mayo.  La jueza estaba decidida a cumplir con su deber y así lo hizo. El veredicto final tuvo tanta importancia que fue transmitido en vivo por la televisión local.

Días después sucedió lo lógico. La Corte de Constitucional, quizás embargada por su interés de justicia o quizás preocupada porque la Patronal advertía en campos pagados en prensa que se había violentado el debido proceso judicial, revocó el veredicto y ordenó que el juicio volviera ‘en el tiempo’ al 19 de abril. Así, tendrán que volver a dar su testimonio algunas mujeres violadas durante el conflicto armado, personas que vieron morir a sus familiares y algunos expertos en temas relacionados con el genocidio.

Tras lo sucedido, Barrios decidió excusarse de seguir llevando el juicio. Al menos en la sala que preside, Efraín Ríos Montt ya fue declarado culpable. Y eso servirá de consuelo a muchos guatemaltecos, a los mismos que vieron con desilusión como un nuevo juez ha tomado el caso y lo ha pospuesto un año argumentando que tienen mucho trabajo con otros juicios pendientes.v

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